Morrissey se acercó al borde del escenario, tomó el micrófono y anticipó: "hay algo que quiero decir". Expectativa. De inmediato soltó: "todos sabemos que las Malvinas le pertenecen a Argentina". Y en medio de la ovación agregó algo muy importante: "es lo que realmente considera el pueblo inglés".
Algún trasnochado podría suponer que la arenga de Morrissey, como la de Roger Waters, son movidas demagógicas de artistas en gira.
Error. Hablamos de gente prestigiosa y consagrada, acostumbrada a decir lo que piensa. Gente coherente.
Morrissey fue la voz de una generación desencantada por las políticas neoliberales del thatcherismo. Que la mayoría de sus letras apunten a la introspección no le restan peso político. Anclaje latinoamericano no le falta: en su extraordinaria banda hay un colombiano y un mexicano.
Pero, por sobre todo, habló con el corazón. Pura sinceridad.